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  Sé que este trabajo puede no ser bien recibido por ciertos sectores de la sociedad, y habrá quienes lo consideren machista,porque parece ser que una mujer del siglo XXI supuestamente feminista, no puede mirarse su propio ombligo y hacer autocrítica dentro del género. 

  Sinceramente creo que para cambiar ciertos estereotipos y evitar el sexismo descarado, nosotras mismas deberíamos poner de nuestra parte. Y con poner de nuestra parte me refiero a que, si no nos gusta que nos traten como un objeto decorativo, lo primero que deberíamos hacer es evitar comportarnos como tal. 

  Las fotografías de este proyecto en la mayoría de los casos son exageraciones que ridiculizan ciertos comportamientos disfuncionales que realizan las mujeres. Algunas, estos comportamientos los presentan a diario, otras hemos participado de ellos en algún momento de nuestra vida, la cuestión es que no nos damos cuenta de lo absurdas que podemos llegar a ser hasta que nos miramos detenidamente y analizamos nuestra conducta.  Dicho esto habrá quienes piensen que los hombres también tienen comportamientos ridículos y disfuncionales, por supuesto que los tienen, pero en este momento he preferido hacer autocrítica, lo que no significa que en algún momento de mi vida no haga una serie centrada en ellos(la haré).

  Como se trata de una serie fotográfica, crítica y de corte satírico, he usado el color naranja como hilo conductor entre todas la imagenes que la componen. Ademas le he dado una estética bastante kitsch a todas las fotografías, para envolver al proyecto dentro del contexto de la burla. Podríamos decir que se trata de un trabajo con mal gusto a conciencia.

  Dentro de que todas las fotografías presentan una estética similar, cada una está compuesta por elementos diferentes que poseen un significado distinto y, por tanto, cada una critica facetas diferentes de la vida de una mujer cuyo único propósito en su día a día es trabajar en la estética de su cuerpo para lucirse y aparentar. La serie se abre y cierra con dos bodegones, y el resto de imágenes que la componen son planos detalle del cuerpo de varias modelos.

 Si tuviera que colocar este trabajo dentro de una corriente artística, lo haría entre el subjetivismo y la fotografía conceptual. 

 Si os interesa este tipo de fotografía os recomiendo el trabajo de la fotógrafa gallega, María Moldes, especialmente su serie "Imágenenes de la vida radioactiva".

 
CarmenSanchez_MujerFlorero_AntesMuertaQueSencilla_2017-03

Antes muerta que sencilla, se trata de un bodegón muy sugerente, en el que un florero con tanga y collar de perlas, representa el cuerpo de una mujer adornada y grotesca. Por supuesto, las flores que tiene dentro son de plástico, nada en él es natural, ni siquiera la luz, pues es una imagen con una iluminación contrapicada, que lo engrandece y al mismo tiempo nos dice que se trata de algo que no puede ser real (pues para nosotros la luz real, está asociada a la luz natural que nos ofrece el sol, y ésta siempre es cenital o lateral, pero nunca contrapicada).

CarmenSanchez_MujerFlorero_PurificacionCutanea_2017-03

En Purificación cutánea, vemos esa estupenda costumbre de echarse potingues en la cara y tenerlos durante varios minutos u horas, a esto hay que añadirle las típicas rodajitas de pepino en los ojos. Como nunca entendí el sentido de éstas rodajas, en su lugar he puesto dos rodajas de naranja, pues para el caso me parece lo mismo. Las entendidas dicen que ésto se lo dan para limpiar y purificar la piel, pero en muchos casos lo único que consiguen son reacciones alérgicas (sé de lo que hablo).

CarmenSanchez_MujerFlorero_Manicutre_2017-03

Manicutre nos introduce en el maravilloso mundo de las manicuras, especialmente aquellas que no les permiten hacer nada con las manos, pues las uñas son tan largas y están tan bien pintadas que el temor a que se rompan se apodera de ellas y no las deja casi ni comer. Cuántas veces hemos oído eso de "¡Aaayy, yo no puedo coger eso, que se me rompen las uñas!", y si se da el caso de que se rompa alguna, "Dios no lo quiera", el trauma puede dejarles secuelas psicológicas durante días. Para hacer hincapié en esta fragilidad "uñil", las uñas postizas han sido pegadas con cinta adhesiva. 

CarmenSanchez_MujerFlorero_ParaPresumirHayQueSufrir_2017-03

Para presumir hay que sufrir nos muestra esa inteligente costumbre de ponernos zapatos súper incómodos, porque para la mujer florero la belleza está por encima de la salud y si se troncha un tobillo o le salen llagas en los pies no importa, siempre y cuando vaya "mona".

CarmenSanchez_MujerFlorero_MaquillajeNatural_2017-03

Maquillaje natural está dedicada a aquellas bellezas que se pintan como "puertas" (todos los días), llegando a parecer hechas de plástico, y si les sugieres que se han pasado con el maquillaje te constestan que llevan un "make up muy natural" (sisi te lo dicen en inglés,para que parezca guay). Y yo pienso, vaya tela con esto de normalizar lo antinatura, sinceramente no entiendo por qué razón la piel tienen que parecer cualquier cosa menos piel, y encima lo único que consiguen es acelerar el envejecimiento del cutis. 

CarmenSanchez_MujerFlorero_NuncaSeEstaLoSufientementeFrita_2017-03

La serie se cierra con otro bodegón. Nunca se está lo sufientemente frita, nos habla de la adicción al sol, tan característica de muchos floreros. Estar morenas para ellas es símbolo de belleza, aunque ello conlleve serios riesgos para la salud. De hecho, es tan importante coger el moreno que en lugar de ponerse protector solar se embadurnan de aceites, e intensifican los rayos de sol con papel de aluminio, hasta llegar a oler a "pollo asado". De ahí que el objeto que toma el sol en el bodegón sea una botella de aceite de oliva, elemento que curiosamente, es el único natural de toda la serie.